Uyuni

El Salar de Uyuni es infinito. Es un paisaje idéntico kilómetro a kilómetro pero totalmente diferente conforme avanza el día y cambia la luz. Puedes estar horas simplemente mirando. Puedes volver al mismo sitio mil veces y el paisaje siempre será único. Es mágico, y gracias a la lluvia, el cielo y el desierto se confunden y crean un espejo perfecto.

Conocí el Salar en 2017, durante un viaje corto que hice con Ela. Estuvimos en la Paz primero, y luego emprendimos el largo viaje en bus para poder llegar a este sitio indescriptible. Lo recorrimos en un jeep con nuestro conductor Max (Mad Max).  

Tomé fotos con mi móvil y con mi Fuji, y la tarjeta de la Fuji se perdió unas semanas después. La busqué incansablemente, hasta que di las fotos por perdidas. Pero en este confinamiento, haciendo una limpieza profunda de todos los rincones de mi casa, encontré la tarjeta escondida debajo de un cajón de ropa, en un lugar difícil de encontrar.

Recuperar las fotos, pasarlas al ordenador y retocarlas me hizo revivir la magia. La magia de un blanco que tiene mil tonalidades. La magia de una sensación que solo se tiene cuando se pone los pies en ese desierto de sal infinito (12.000 km2). La magia de poder compartir aquí unas fotos que miles de personas han tomado, porque sin duda el espejo que se forma en el Salar es mundialmente conocido. Pero las comparto con la misma ilusión que las tomé mientras revivo un viaje increíble.

Empowered Women

En mi última entrevista de trabajo me preguntaron si tenía pensado quedarme embarazada en el próximo año.  Esa pregunta, no solamente es injusta y discriminatoria, sino que además es ilegal.

Hasta ese día, hace casi tres años, yo nunca me había sentido en una situación de inferioridad por ser mujer.  Lo peor del asunto es que la persona que me entrevistó era una mujer.

Ayer fue el Día Internacional de la Mujer, un día donde nos unimos todas para pedir igualdad de condiciones en todos los aspectos de nuestras vidas.

Yo he sido una privilegiada siempre.  Soy nieta, hija, hermana, prima, sobrina y tía de mujeres poderosas, inteligentes, exitosas, luchadoras…  Cada una de estas mujeres de mi familia ha vivido sus propias situaciones personales y profesionales, pero todas ellas han sabido demostrar que pueden con los que les ponga por delante.

Y yo, como mujer, excepto en esa entrevista, nunca había sido discriminada.  En el colegio, universidad, en mis trabajos, en mi época como tenista, en todas mis etapas, siempre he intentado que se me valore por mi trabajo, y siempre he pensado que mi manera de ser y de actuar han sido mi carta de presentación y lo que ha determinado mis éxitos (y mis fracasos).  Nada más.  Y nada menos.  Yo soy yo, simplemente.  Soy mujer y soy humano.

Pero este día no va de mí.  Este día es de todas, sobre todo las que han sufrido y no han tenido voz.  Las que son víctimas de violencia de género, de acoso laboral y sexual, las que han sido mutiladas (más de 200 millones de mujeres han sido sometidas a la práctica de la mutilación genital), las que han sido violadas, las que no les dan un trabajo porque contestaron que sí, que tenían intención de quedarse embarazadas en el próximo año, y las que, cuando se quedaron embarazadas, las despidieron o las bajaron de categoría laboral.

También es un día para recordar a las grandes mujeres luchadoras de nuestro pasado, las que lo dieron todo para que hoy estemos aquí, para que tengamos voz y podamos decir lo que queramos, para que ya no tengamos miedo, para que nos sintamos poderosas y capaces.

Ayer fue nuestro día, hoy también lo es, y mañana y los que vienen también.  Nosotras vamos para adelante…

«Here’s to strong women.  May we know them.  May we be them.  May we raise them.»  – encontrado ayer en Internet

Vivian y Elliot: gracias

Llevo muchos meses sin escribir en el blog, quién dice meses, dice casi un año, porque en una semana, volvemos a organizar en el RC Polo el Master Nacional de Tenis en Silla de Ruedas.  Y esa fue mi última entrada.

Tengo bastantes temas y cosas pendientes: las fotos de los disfraces de Seúl, los increíbles paisajes del Salar de Uyuni…  Pero ya vendrán.

Hoy, de momento, quiero escribir nuevamente, sobre el valor de la fotografía, lo que me aporta,  lo que me da, lo que me llena.

En mi opinión, la fotografía es arte puro, es esencia, y cuando se vive con esencia, no se puede mecánicamente salir a fotografiar si no hay inspiración.  Después de muchos años fotografiando, sé que hay épocas de más fotos y épocas de menos, pero no le temo a las épocas de sequía, simplemente las valoro como una parte más del proceso.

Este verano, tuve la magnífica oportunidad de reencontrarme nuevamente con el arte, con esa fotografía poderosa que siempre me ha fascinado, entusiasmado, que me motiva para sacar mi cámara y no parar de disparar.

El 20 de agosto, con mi familia y Mali, en un road trip increíble, llegamos a Génova.  Salimos del hotel para dar una vuelta y conocer un poco la ciudad y al llegar a una plaza, vi anunciado lo siguiente: “Elliot Erwitt: Kolor”.  Tenía que entrar.  Era domingo a las 18h, la expo cerraba a las 19.30h y nosotros al día siguiente ya emprendíamos nuestro camino.  Pero ahí estaba ante mí, uno de mis fotógrafos favoritos, en Génova.   Y cuando fui a comprar las entradas, la sorpresa mejoró.  Había otro fotógrafo exponiendo en el mismo lugar, Vivian Maier: la única, la ahora famosa “no conocida”, la de los autorretratos en cada rincón y el ojo de fotógrafo más natural que he visto en mi vida.

Así que Mali y yo dejamos a mi familia conociendo Génova para adentrarnos en esas dos expos, dos fotógrafos totalmente diferentes fotografiando lo mismo: New  York, su mundo, su vida.

Y como las sorpresas vienen juntas, la expo de Elliot Erwitt era inédita, sus fotos a color, nunca antes vistas, con su humor habitual, sus ganas de hacernos reír con sus perros, sus comentarios, su espontaneidad.  Al final de la expo de Erwitt nos encontramos una sala entera llena de fotos hechos por su alter ego: ASS, el que se reía del mundo moderno, de lo contemporáneo, de lo fácil.  El que le tomaba fotos a maniquíes porque no pueden hablar y solo se tiene que invertir en ellas una vez en la vida.  «Well, for one thing mannequins don’t talk back and they are a one-time investment.  Got to watch your overhead these days.» – André S. Solidor.

Feliz, renovada, motivada con esos fotógrafos que me siguen aportando tanto, que no cansan, que se manifiestan, siempre, en los momentos más necesarios, para recordarme, cuando parece que lo había olvidado, que la fotografía tiene poder.

Elliot Erwitt, sobre Kolor: «Ideas, wonderfully entertaining as they can be in conversation as seduction, have little to do with photography.  Photography is the moment, a synthesis of a situation, an instant when it all comes together.  That’s the elusive ideal.»

El que la sigue la consigue

El año pasado, en julio, cambié de trabajo.  El cambio fue totalmente positivo, pero por primera vez en mis 31 años de vida iba a comenzar a trabajar en algo que NO estuviera relacionado con el mundo del tenis.  Unos meses después de mi cambio de trabajo, visité a mis ex compañeros del Valencia Open y pude estar junto a ellos viviendo ese momento tan duro.  Después de 7 años en la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el Valencia Open cerraba sus puertas para siempre.  Ese torneo fue una grandísima parte de mi vida…

Y allá en Valencia, mientras me despedía del torneo, de mis compañeros, de toda la ilusión que pusimos desde el principio para hacer las cosas, tomé una decisión: El Máster Nacional de Tenis en Silla de Ruedas no podía morir con el Open.

Descubrí el tenis en silla de ruedas cuando Tommy Robredo organizó el primer Memorial Santi Silvas.  Tommy era cliente nuestro en Octagon, y mi jefe David, me puso «a disposición» de la organización para lo que necesitaran.  Les ayudé un poco y la semana del torneo me instalé en Olot.  

Esa semana mi vida cambió.  Después del Memorial Santi Silvas me metí de lleno en el mundo del tenis en silla de ruedas, organizando 2 años seguidos en Marbella el Máster Nacional Femenino (nunca se había hecho un torneo solamente femenino en España) y 4 años seguidos en Valencia el Máster Nacional Masculino.  Leí libros sobre tenis en silla y sobre discapacidades, estuve en los Juegos Paralímpicos de Londres, visité muchos torneos de silla de ruedas en España, y lo más importante, conocí a muchas personas increíbles, a los que considero amigos y familia y con quién tengo una relación muy cercana (aunque a algunos, como a Juanjo y Víctor Marcen, les deba aproximadamente 1.000 cafés)

En noviembre de este año, finalmente, conseguí ese objetivo que me había marcado un año antes.  Prácticamente sin recursos, pero con ilusión, pudimos organizar el Máster Nacional de Tenis en Silla de Ruedas Trofeo in-best-ers 2016.  

Hay una persona que hizo posible que el torneo saliera adelante, mi «partner in crime».  No le conocía cuando hace ya algunos meses me senté delante suyo en el Real Club de Polo de Barcelona, y le planteé el proyecto.  Desde ese momento, todo fluyó con naturalidad, todo fue fácil, lógico, nuestro.  Gracias Javier, porque el éxito del Máster es tuyo.

Y gracias a todos.   Porque al principio parecía que Javier y yo éramos dos locos con ganas de hacer un torneo, sentíamos que estábamos solos pero el grupo fue creciendo hasta acabar siendo enorme.  Gracias al Real Club de Polo y a la Directiva, que nos escucharon y aceptaron ser sede del toreno.  A Miguel, a Ruth, a Victoria, a Lalos, a Manolo, a Cayetano, a Albert, a Raquel, a Oriol, a Paula, a Vivi.  A todos los profes que pasaron el finde allí viendo partidos, preguntando, implicándose. A los alumnos de la escuela y los padres que hicieron el torneo suyo, que lo disfrutaron, que lo aplaudieron.

Gracias a los patrocinadores y colaboradores.  Sin ellos, nada es posible.  

Gracias a Sound Tennis y Fundación Emilio Sánchez Vicario por esos dos clinics que llenaron de ambiente y vida las pistas del club.

Gracias a los jugadores: Dani, Rober, Quico, Martin, Francesc, Kike, Alvarito y Juanjo.  Porque nunca dudaron de mí.  Porque nunca compararon este nuevo torneo con el Valencia Open.  Porque respetaron el cambio, lo disfrutaron, y fueron agradecidos.  

Gracias a Xavi Purcallà que respondió rápidamente a mi llamada de: «necesito un periodista de tu experiencia» y que además trajo a Omar de ayudante.  Y junto a Ruth hicieron que el torneo tuviera un equipo de comunicación como se merecía.

Gracias a Raul, que usó su creatividad y talento para crear nuestro logo y poster.

Gracias a Marina, que desde el primer momento vivió el torneo con la misma ilusión que yo y nos ayudó en todo y más. Y como siempre, gracias infinitas a David, pues David es David, con su paciencia infinita, su sabiduría y su tranquilidad que se contagia.

Y gracias a Marc, a Piña, a Xavi, a Josep, porque sin ustedes 4, nos hundimos.  A toda la familia de Javier que estuvo en todo momento ayudando (¡hijo, cuñado, mujer, suegro!).  A Lluis, nuestro fotógrafo.  A los árbitros: Oriol y Diego.

Seguro que me dejo gente, seguro!!  Pero gracias a todos.  Hace un año parecía una locura y parecíamos pocos.  El torneo acabó siendo enorme, porque lo hicimos desde el corazón, con ilusión, y por eso al finalizar éramos tantos.  Y seguiremos siendo muchos, estoy segura que en el 2017 repetimos, porque el que la sigue, la consigue.

Viviendo a Halsman

Hace bastantes meses, desde Visa Pour L’Image, que no iba a una expo de fotos.  Me he perdido alguna buena en Barcelona, y aún tengo alguna buena por ver.  De hecho, quiero hacer entrada en el blog de Visa, pero no me he sentado a escribir, y con el tiempo, las ideas se han ido diluyendo.  Pero intentaré recordar todo para poder escribir.

Hoy, domingo, decidí que necesitaba salir de mi casa y vivir esa Barcelona que tanto me apasiona.  La Barcelona de las expos, de la cultura, de los rincones escondidos y de la magia disponible para todos.

Le escribí a Marisol y a Mali para ir a ver la expo de Philippe Halsman en Caixa Forum, sin expectativas.  Tristemente, no sabía quién era hasta que vi sus fotos, entonces supe quién era, el gran retratista, el que ha hecho las fotos de los famosos que hacen que cuando nos imaginemos a esos famosos, pensemos en esa foto.  Cuando pienso en la cara de Dalí, la imagen que me viene a la mente es una foto de Halsman, cuando pienso en la cara de Einstein, me pasa lo mismo.

La expo de  Halsman en Caixaforum, como casi todas las de Caixaforum, nuevamente fue perfecta, increíble la puesta en escena, la manera de seleccionar las fotos, el recorrido, los textos…   Dividida en 4 partes, la expo comienza con las primeras fotos de Halsman en París, dónde aún estaba naciendo el fotógrafo que un día llegaría a ser.  Es la primera vez que en una expo se pueden ver esas fotos de París.  Y en esas fotos del principio, se ve como Halsman comienza a experimentar con algún foto-montaje, con algún collage.  Luego la expo pasa a los retratos, la moda, las publicaciones (muchas portadas de la revista Life), y acaba con dos secciones super interesantes: Jumpology y Dalí.

Jumpology.  Y cito a Halsman que es lo más fácil para describir este increíble proyecto que nació en los 50s.  «Starting in the early 1950s I asked every famous or important person I photographed to jump for me.  I was motivated by a genuine curiosity.  After all, life has taught us to control and disguise our facial expressions, but it has not taught us to control our jumps.  I wanted to see famous people reveal in a jump their ambition or their lack of it, their self-importance or their insecurity, and many other traits.»   Todas esas fotos ponen una sonrisa en la cara del espectador, la gente cuando salta se desinhibe, se siente joven,  y deja de ser “famoso”, parece como que se desnuda ante la cámara.

Y el recorrido acaba con lo que para mí fue la mejor parte de la expo, las fotos de Dalí.  Dalí y Halsman fueron cómplices en la creación de las fotos, me imagino esos momentos como si para ellos fuera un reto, un juego, una aventura.  Hacer fotos difíciles, divertidas, locas en su totalidad (con el respecto increíble que tengo a la palabra Loco después de haber leído tantas veces a Gibran).  ¡Yo quiero el libro de Dali’s Mustache en mi colección a partir de mañana!

A los que lean esto y están en Barcelona, porfa visiten esta expo que todavía se puede ver hasta el domingo 06 de noviembre.  Vale la pena.

Hoy quiero dar las gracias

Normalmente, lo que voy a escribir ahora se debería de escribir en un aniversario «más importante».  Los 10 años, los 20….  Pero yo he elegido escribir hoy al azar, simplemente porque hace días le doy vuelta en la cabeza a este tema y creo que no necesito un día concreto para poner en papel lo que siento.

Y así comienzo…  Hoy cumplo 26 años y 24 días de haber vivido, por razones del destino y por accidente, literalmente, el episodio que más ha marcado mi vida.

Podría decir frases como que volví a nacer o que fue un milagro, y ambas sin dudan aplican y son correctas.  Pero la realidad absoluta es que yo soy quién soy en gran parte por ese día, por ese accidente de carro que el 2 de julio de 1990, y aún teniendo solo 6 años, me hizo crecer, ver la vida con una perspectiva diferente y agradecer muchas cosas que  tal vez a esa edad no se agradecen.

Todo esto lo comencé a pensar el domingo pasado, durante una excursión que hicimos a la montaña, al Puigmalt.  Caminamos 13km, subidos a la cima, bajamos y volvimos.  En los últimos años he hecho mucha montaña, me encanta, el contacto con la naturaleza, el silencio, el verde, el olor….  Dentro de 1 semana voy a subir el Cerro Chirripó, para experimentar en primera persona esa maravilla que nos ha dado la naturaleza a los costarricenses.   A pesar de que me siento cómoda cuando camino, es verdad que soy un poco más lenta que los demás y un poco más insegura, mi pierna derecha no me da la confianza que me gustaría que me diera, y a veces la cadera me duele bastante.  Para mí, cualquier paseo por la montaña con cierta dificultad es un gran reto, es un reto con mí misma, con mi pasado, es una manera de demostrar que todo lo vivido, y a pesar de todo lo que pasó, yo puedo superarme, siempre.

Creo que con eso me quedo después del accidente de 1990.  No ha habido ningún obstáculo que yo no haya podido superar.  Mi sueño era ser tenista profesional, como tanta gente, y cuando a los 6 años los doctores decían que nunca iba a poder caminar, mi mente seguía enfocada en ese objetivo.  Agradezco profundamente a mis papás y a mis entrenadores, porque aunque ellos tal vez sí veían que yo no iba a poder ser tenista profesional y vivir del tenis, nunca me cortaron las alas.  Me dejaron jugar, crecer, disfrutar, sufrir, darlo todo en la cancha, luchar por conseguir eso que parecía imposible.  Estoy orgullosa de haber conseguido lo que conseguí en el mundo del tenis, por mí y por mi país.  Agradecida con mis papás que a los 14 años me dejaron hacer las maletas para irme en busca de ese objetivo.   Lo que me enseñó el tenis es algo que nunca voy a poder explicar, pero es muy evidente decir que yo nací viendo tenis, empecé a jugar a los 4 años, dejé durante una temporada por el accidente, volví con fuerza, me retiré a los 19, el tenis me dio trabajo para pagarme la universidad como entrenadora, el tenis me siguió dando trabajo en mi carrera profesional como organizadora de eventos y el tenis me sigue dando hoy en día la disciplina y el amor por el trabajo y la cultura del esfuerzo.

Hoy miro hacia el pasado, hacia el 1 de julio de 1990 y hacia los meses siguientes y no tengo ningún mal recuerdo (sé que Mami sí y que para ella todavía es difícil hablar del tema).  Me quedan sobre todo las buenas experiencias derivadas de ese momento puntual duro y sobre todo las buenas personas, que hicieron que todo fuera más fácil para mí y para mi familia.

Y entonces llego a la parte de este escrito que es la más importante, y es algo que 26 años y 24 días después, todavía no había hecho (nunca es demasiado tarde).  Es la parte del agradecimiento infinito a todas las personas que a mi alrededor, me sacaron adelante y me hicieron volver a nacer.

Gracias Mami y Papi.  Sin más.  Podría enumerar mil razones, pero sería otro escrito diferente.  No quiero ni puedo ponerme en su piel y entender el dolor que sintieron ese día y los meses siguientes.

Gracias Cristi y Xavi. Ustedes eran muy pequeños, pero por ustedes, Mami y Papi pudieron salir adelante mejor.  Ustedes les dieron a ellos la fuerza para despertarse cada mañana y sacar adelante a la familia.

Sé que nuestra familia, nuestro núcleo, nosotros 5, estamos marcados por el 2 de julio de 1990, gracias a ese día nos han educado de una manera determinada y vivimos con una felicidad y una unión determinada.

Gracias a toda mi familia, abuelos, tíos, primos.  Nunca me voy a olvidar de Mamama enseñándome todos los días las capitales de los países, llenando mi vida (que en ese momento era un cuarto) de momentos mágicos y culturales.  Y Papapa, mi hombre, mi fuerza.  La Yaya que hizo su promesa de nunca volver a un casino y la ha cumplido todos estos años (yo le digo que la «redimo» para que vayamos a jugar blackjack pero no quiere romper su promesa) y mi papá que hace 26 años hace la peregrinación a Cartago el día de la Virgen de los Ángeles.

Gracias a Teacher Indiana, que fue un pilar importantísimo.   Sin ella, no hubiera pasado prepa. Sin ella, todo hubiera sido diferente a nivel académico.

Y mis compañeros, incansables, siempre visitándome, nunca fallaron.  Fueron 6 meses de visitas y regalos. Todavía me acuerdo de la tarjeta que me trajo Vero y su familia: «recupérate pronto. Los médicos se están haciendo ricos».

Y hablando de doctores, ¡gracias a ellos!  A todos.  Los que me querían operar y los que no, los que me abrieron las puertas y me atendieron rápidamente por respeto médico hacia mi abuelo.  Mami fue increíblemente sabia y usó siempre su instinto para decidir qué hacer con las innumerables opiniones médicas.  Gracias a ella, tengo solo 2 cicatrices y no 10.   Y gracias a los doctores del futuro, los que todavía no conozco, pero que algún día me van a operar la cadera para dejarme una que me convierta en una especie de cyborg.

Gracias a mis entrenadores de tenis y preparadores físicos, fisios, podólogos, masajistas y quiroprácticos.  Todos los que hicieron que durante toda mi vida fortaleciera lo necesario para que la cadera no me doliera.  Este domingo, mientras bajábamos el Puigmalt, pensé mucho en Martin, con quién he hecho 22 sesiones de entreno buenísimas los últimos 5 meses, y me emocioné al ver que estaba bajando con mucha más confianza que en los últimos años.

Gracias y gracias…. ¡A todos!

Desde que soy pequeña, muchas personas me han preguntado por qué no me quito las cicatrices con láser. Pero yo no puedo quitarme la cicatrices, porque mis cicatrices son mi historia, son mi recuerdo de un día que probablemente es de los más importantes de mi vida.

 

Redescubriendo París

Hace unos meses estuve en París por segunda vez.  Fui por primera vez hace 12 años, en uno de mis primeros viajes por Europa.  Hoy, finalmente, decido sentarme a sacar las fotos de la tarjeta de memoria para poder subirlas a la web.

Vuelvo a encontrarme en esa ciudad mágica, caminando por sus calles.  Capturo los colores de que nos regala, a pesar de los cielos nublados y la lluvia.  Encuentro arte en cualquier rincón.  Fotografío a la gente, los detalles, los espacios vacíos.

6 días paseando, con tranquilidad, sin prisas, me llevan a encontrar la cotidianidad de una ciudad que prácticamente no conozco.

Aquí  un recopilatorio de las fotos de mi viaje.

Sin miedo Rue d'Orchampt

Música para Vivir MiradasLa paz El mundo sin ratasBush sigue aquí El espejoLa noria y relax

Silence s'il vous plait

Siempre Frida

Ella de negro

 Notre Dame

Silencio, paz y Hiroshi Sugimoto

Hace unas semanas visité la exposición «Black Box» de Hiroshi Sugimoto.  Ese mismo día, en todas mis redes sociales conté entusiasmada que había presenciado algo realmente increíble.  Ahora mismo, cierro los ojos y me sigo imaginando las salas de la Fundación Mapfre Barcelona, y ese silencio sepulcral que invadía todo, quizás porque todas las personas estábamos viviendo una experiencia única.

Black Box para Sugimoto significa más que una simple caja negra.  Es el principio y el fin.  Donde nacemos y dónde morimos.  El lente fotográfico interno que tenemos todas las personas durante toda la vida.

Sugimoto replantea, en todas sus series, el concepto del arte y el significado del mismo.  Similar a cómo hacía Duchamp con sus urinarios.  No los estoy comparando porque crea que sus artes se parezcan, en absoluto.  Pero Sugimoto ha dicho en ocasiones que le gusta y se siente inspirado por el arte de Duchamp.

Mientras caminaba por las salas, todas sus series me llevaban a lugares inauditos, me hacían sentir cosas que sólo la fotografía, con su quietud y su paz, pueden hacerme sentir.

“Paisajes Marinos” es una serie de horizontes totalmente simétricos, fotos tomadas con largas exposiciones en muchos lugares del mundo.  Una serie inacabada qie tiene más de 200 fotos.  Una experiencia para los sentidos.  Podría haberme quedado mirando fijamente cualquier Paisaje Marino durante horas.  El mar, cómo nos gusta el mar a los que lo hemos tenido siempre cerca.

La serie “Retratos” quizás no es tan mística ni mágica para el espectador, pero la explicación técnica y logística de cómo retrató Sugimoto es simplemente increíble.  Sus modelos no son modelos vivos, son figuras de cera de diferentes museos del mundo, llevados a su estudio, iluminados y retratados con exposiciones largas.  Es en estos momentos cuando su frase: “No importa como de falso es el tema, una vez fotografiado, es como si fuera real” cobra toda la veracidad que se merece.

Y para mí, la serie maestra, la que me atrapa y me cautiva indefinidamente es la de “Cines y Autocines”.  Una sala vacía, una película que comienza, una foto hecha con una exposición de 2 horas.  Una sala vacía, una pantalla en blanco, pero una imagen que cuenta 2 horas de historia, aunque no la veamos.  El mundo sigue, pero esa sala está en silencio.  Esta serie es sin duda alguna una reflexión sobre el tiempo, ya que aunque la fotografía en principio captura un instante, un momento, estas series capturan mucho más que eso, son “no instantáneas” que en una única imagen cuentan una historia muy larga.

Sugimoto es un artista de la fotografía, es técnico, es perfeccionista, cree en las secuencias y en las series para explicar algo.  Pero además, es un gran contador de historias, un gran manipulador de la ficción para generar realidades que todos entendemos gracias a la belleza que transmiten sus imágenes.

Cierro los ojos y aún me veo allí.  Estoy feliz de saber que sus series no están acabadas, que él sigue buscando el mar perfecto, el cine abandonado, el edificio arquitectónico ideal para desenfocarlo…  Estoy feliz de haber podido ver una exposición tan purista, tan ordenada, tan personal y a la vez tan abierta a que cada uno pueda interpretar, y vivir, y soñar.

Altamente recomendada, en Barcelona hasta el 8 de mayo.  Más info aquí.

Por cierto, no dejan tomar fotos en ninguna sala, así que acompaño esta entrada con una foto “prestada” de internet.

Seqüència Gelada, Drapart y el 2016

A diferencia de otros años, este año viví el año nuevo en Barcelona y no en Costa Rica.  A diferencia de otros años, este año no me hice una lista de propósitos para guardar en mi billetera; hice una lista verbal, como me dijo Ela que la iba a hacer.  A diferencia de otros años, hoy 3 de enero no estoy en la playa en Costa Rica.  Estoy en Barcelona, haciendo lo que más me gusta hacer en esta ciudad, que es pasear.  Paseando, he venido a visitar el CCCB y el Festival Drapart, un festival del que soy fan desde años (incluso intenté en su momento llevarme el festival al Valencia Open, dentro de mi Plan de RSC) pero que nunca había podido visitar en persona porque en estas fechas siempre he estado en Costa Rica.

Me quedo maravillada con el arte reciclado y las cosas que los artistas han logrado plasmar en esta exposición.  Y mientras veo obra tras obra, me quedó petrificada en una de las salitas.  Y entonces descubro «Seqüència Gelada».  Para mí el tiempo se detiene durante un rato: leo los textos, miro el documental, vuelvo a ver las imágenes, una y otra vez.

«Seqüència Gelada.  Imatges d’un comiat.» es una serie de fotografías que nació por casualidad.  Duaita Prats, escultora y artista de la obra, explica: por entonces, febrero 2013, el edificio donde se encontraba el negocio P. Gelada y la antigua vivienda familiar, ya ha sido desmantelado por la brigada municipal y está a punto de ser derribado.  Conozco indirectamente a Francesc Gelada, su último inquilino, pero nunca he estado en su taller, y le pido (a través de mi padre) ir con él en busca de herramientas o de algún objeto útil que haya quedado olvidado.

Duaita acompaña a Francesc Gelada a despedirse nuevamente de su taller (digo nuevamente porque me imagino que él ya se había despedido de su taller en muchas ocasiones).  Ella no tiene cámara de fotos, porque su intensión no era fotografiar nada, sino buscar objetos para sus esculturas, pero mientras recorre el taller junto a aquel hombre que está perdiendo su legado familiar (un taller con 100 años de historia), decide sacar su blackberry y fotografiar la visita.

Cuando yo estaba estudiando fotografía, Toni, nuestro profe, nos daba un curso de «fotografía pobre», que basicamente quiere decir: «como tomar buenas fotos con mal equipo.»  Eso es precisamente lo que hizo Duaita Prats en febrero de 2013: a pesar de no tener equipo fotográfico, logró captar la esencia humana, la tristeza, la desolación…

Viendo las fotos de P. Gelada, pensé en nuestra casa en San Ramón.  El año pasado mis tíos y mi mamá vendieron la propiedad para la construcción de un centro comercial.  Yo no pude ir a despedirme de la casa antes de la demolición y siempre voy a tener dentro esa espinita, por no haber podido ir a despedirme y a fotografiarla por última vez.  De todas maneras, vive en mis recuerdos, de una manera nítida, real y feliz.  En mis recuerdos es la casa de mi abuelo, es la casa de nuestra infancia, donde vivimos momentos mágicos y felices.  Si hubiera podido ir a fotografiarla, quizás hubiera captado otros sentimientos, como el abandono o la tristeza…

Hoy, Duaita Prats hacía una reflexión interesante sobre esto: todos nos hemos sentido vinculados a un espacio que hemos perdido o nos han arrebatado, y al ocurrir hemos creído que también perdíamos una parte de nosotros mismos.  Y junto a esta reflexión, planteaba algunas preguntas:

Sabiendo que todo al final es efímero, ¿Por qué nos cuesta tanto asumirlo? 

De hecho, lo que realmente importa, ¿ocupa un espacio físico? 

¿Damos suficiente valor en la memoria para compensar las pérdidas materiales?

Estas preguntas, sin duda, pueden dar cabida a muchas otras reflexiones.  Dejaré esas reflexiones para otro momento y otra ocasión.  Por ahora, sé que hoy voy a dormir tranquila sabiendo que hoy el ojo del fotógrafo (el de Duaita Prats) me abre las ventanas del alma de un hombre que no conozco y su historia.  Ese es el propósito de la fotografía para mí, y siempre sonrío cuando vuelvo a reafirmarme en mi convicción absoluta de que la fotografía tiene poder.

Pensando en el ayer, en el hoy, en el mañana…

13/12/2015

En 13 días acaba el año.  Inevitablemente, cuando un año está a punto de acabar, todos recapitulamos en lo que hemos vivido y hacemos planes para lo que vendrá.  Para muchas personas, el 2015 ha sido un buen año.  Para muchas otras, no ha sido así.

Hoy he ido a caminar por la montaña.  Durante esas 2 horas y media sola, subiendo y bajando, he podido tener mi propio momento de auto-análisis, de introspección y de conversaciones conmigo misma sobre mil temas diversos.

Una de las cosas que vino a mi cabeza fue que durante los próximos días (hoy en Costa Rica y el 22 de diciembre en España) se juega la Lotería de Navidad.  Aunque es un juego de suerte, mis pensamientos están con los posibles ganadores, deseando de todo corazón que sean personas que lo necesiten y se lo merezcan de verdad, y que el dinero les pueda ayudar para cumplir muchos sueños.

Caminando, también pensé en política.  El 20 de diciembre hay elecciones presidenciales en España.  Me pregunto si habrá cambios, si todo seguirá igual.  Si podremos soñar con un mejor mañana, o si seguiremos sumidos en el estado de tristeza y conformismo al que nos ha llevado el gobierno español.

Y entonces, pensando ya a nivel personal, pensé en mi 2015.  Un año de cambios: cambio de trabajo, cambio de piso…  El cambio de trabajo me ha dado más tiempo y he podido dedicárselo a cosas que me encantan: como la fotografía y el padel.

Mis pensamientos me llevaron al pasado, hace muchos años, cuando la mamá de mi amiga Ela nos dijo que en la noche de fin de año, teníamos que escribir todas nuestras metas en un papel, y guardarlo en nuestra billetera todo el año.  Ela y yo hemos llevado la tradición al pie de la letra, y cada año hemos ido comentado sobre la consecución de esas metas.  Hace 2 años, se unió Lorna a nuestra tradición, y nos contó que a ella le habían dicho que era mejor mandar nuestras metas al cielo, y no guardarlas en la billetera.  Así que todas pusimos nuestros papelitos en un globo de papel (Ela y yo hicimos una copia y lo guardamos en la billetera, por si acaso) y mandamos nuestros sueños al cielo.  El globo desvió su trayectoria, chocó con una pequeña montaña y se empezó a incendiar.  Apagamos el pequeño fuego tirando vasos de agua desde donde estábamos y seguimos disfrutando de la noche.  Meses después Lorna comentó que tenía la sensación que sus metas se habían incendiado junto con el globo.  Ela y yo estuvimos de acuerdo en que muchas veces sentimos lo mismo.

En nuestras conversaciones anuales sobre nuestras metas, y la consecución o NO consecución de ellas, Ela y yo siempre teníamos la misma conclusión: es mejor ponernos objetivos fáciles porque los difíciles no los estábamos cumpliendo.  Todo esto podría hacer pensar que somos unas procastinadoras, dejando nuestras metas de lado…  Pero creo que no se trata de eso, de hecho, ni Lorna ni Ela ni yo podríamos entrar dentro de la descripción de procastinadoras.  De lo que se trata, en realidad, es de aprender que en la vida tenemos que darle más valor a las pequeñas cosas, porque en el fondo, son las pequeñas cosas las que hacen que la vida valga la pena.

Doy gracias a un magnífico 2015 y a las personas que forman parte de mi vida.  Tengo ganas de que comience el 2016, sabiendo de antemano que va a ser un año especial (¡¡¡en mayo voy a ser tía por primera vez!!!).  Pienso en consejos magníficos que he recibido a lo largo de mi vida, como uno de Milton Rosales: «la perseverancia es el lugar dónde se prueba la intensidad de mi deseo.»  No importa si las metas son grandes o pequeñas, no importa si vivimos el día a día o si nos encanta ver hacia el futuro, creo que es importante siempre vivir la vida con perseverancia, trabajando duro por nuestros sueños, soñando despiertos de vez en cuando, pero sobre todo dando valor y gracias por nuestro día a día y por las pequeñas cosas que forman parte de nuestra rutina.

¡Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo a todos!

PD.  Si la persona que lee este post se ganó la Lotería (en Costa Rica, España, o donde sea) espero que pueda usar el dinero para cumplir objetivos, metas y sueños.