La foto de mi vida

En el mundo de la fotografía (me imagino que en todos los otros mundos también) siempre hay momentos en que el fotógrafo sabe que ha hecho una foto especial.

En la fotografía analógica, este momento se hace esperar más, porque primero tomas la foto, luego revelas el carrete… Cuando tienes los negativos, miras contra luz para ver si tienen el aspecto que te imaginas, si los blancos y los negros están como deben de estar.  A pesar de esto, de  que todo se vea «bien», tienes que esperar a las tiras de contactos.  Cuando sale el contacto del fijador y lo miras a la luz, nace la primera sonrisa…  Pero hasta que la foto no esté ampliada, hasta que no tengas claro que en un tamaño grande todo está en su sitio (los blancos y los negros, la nitidez que has buscado, el encuadre…) no podrás saber lo que has creado.
Los 3 minutos del revelado se hacen eternos, pero los 5-6 del fijador ya son una tortura. Y cuando sales del cuarto oscuro y accedes finalmente a la luz, ves tu foto, la ves y es tuya, y es perfecta, porque has logrado captar exactamente lo que tu ojo vió a través del visor… Ese momento es mágico… Es irrepetible…

La foto de mi vida (ayer una amiga la «bautizó» así) no es una foto que haya nacido del revelado y la ampliación tradicional.  Esta foto nació de una manera diferente.

Probando procesos creativos, durante la época que estudiaba fotografía, decidí unir 2 negativos para ampliarlos conjuntamente.  Escogí meticulosamente los negativos, los observé contra luz y pensé «sí, esto puede funcionar».  La idea cobraba fuerza en mi mente, y solo faltaba que el resultado fuera lo que yo esperaba.
Y fue perfecto.  Cuando salió del fijador y vi mi foto en la luz (en ese momento era una prueba muy gris, que haciendo muchas pruebas más se llegaría a convertir en la foto que finalmente sería la correcta, la real) lo supe… Supe que había hecho una foto que me marcaría por siempre, que definiría de muchas maneras mi estilo fotográfico (procesos creativos, reflejos, exploración, autorretratos…)

Mi foto. La foto de mi vida.  No la única pero sí una muy especial.  Una foto que cuando la veo no me canso, que tuvo el privilegio de rodar durante un año en diferentes expos colectivas en BCN, que incluso fue la portada de la publicidad de una de esas expos, que esta semana me la han comprado 2 veces, 2 personas distintas.  La foto de mi vida…

Hoy quiero compartirla nuevamente con todos, porque durante esta semana, esta foto me ha vuelto a  recordar que la fotografía es magia, que la fotografía es parte de un proceso único y personal, y que la fotografía, como digo siempre, tiene poder.

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